Descripción
Una taza para disfrute de lo que a Virginia Woolf le gustaba denominar momentos de existencia. En ellos, personajes y acciones quedan supeditados a imágenes poéticas, alejadas de las banalidades de la vida.
Elena Ferrándiz vivió su infancia en San Fernando, Cádiz, rodeada de lápices de colores. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Sevilla y desde entonces ha trabajado como ilustradora para numerosas editoriales y publicaciones. Asimismo ha publicado varios libros ilustrados de los que es también autora. Libros llenos de metáforas y guiños visuales, en los que imagen y palabra se unen para dar salida a su particular universo.











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